Adiós papá

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Este 5 de enero de 2017 quedará especialmente grabado en mi memoria. Amanecí temprano como cualquier otro día, fui a trabajar, tuvimos junta de equipo; una importante por ser la primera del año. En esa junta leímos nuestros propósitos y planes que escribimos un año antes. Es interesante ver lo que logramos y lo que queda pendiente por hacer; en fin, fue una junta muy emotiva. Salí corriendo a una cita que me entusiasma especialmente y luego fui a comprar unos regalos para una celebración que tendríamos en la tarde con todo nuestro equipo de trabajo. Acabando de envolver todos los regalos con mis hijos y ya preparándonos para salir, recibí una llamada de casa de mi papá. En ese momento mi corazón empezó a latir más deprisa pues ya sospechaba lo que iba a escuchar. Efectivamente, mi intuición fue correcta y me dieron la noticia que venía temiendo hace tiempo: mi padre se acababa de ir para no volver.

Sentí una gran tristeza, una profunda desolación; inmediatamente pedí a Dios que lo recibiera en el cielo con la maravillosa confianza de que ya estaría con él. Después de avisar a mis hermanos, organizar a mis hijos y hablar con mi querido equipo MC, me fui con mi esposo a casa de mi papá donde ya estaba mi hermana mayor. Sinceramente, me impactó muchísimo cuando lo vi recostado ya sin vida en su cama. El día anterior por la tarde había estado con él, acompañada del más pequeño de mis hijos quien al salir me comentó: “mamá el abuelo ya se va a morir, ¿verdad?” Le pregunté que porqué lo decía y me sorprendió la claridad de su visión: “mamá, ya está muy mal, seguro estará mejor en el cielo.”

Mi padre tuvo un final muy complicado, una larga enfermedad que se lo fue acabando, sus últimos momentos fueron muy duros para él y para el resto de la familia que lo vimos ir perdiendo facultades. Sin embargo, considero que fue un tiempo de gran aprendizaje para todos, fue una oportunidad de unirnos más, de vivir intensamente la misericordia y de poder expresarle continuamente nuestro cariño y amor por él.

Estaré eternamente agradecida por todo lo que hizo por mí y por mis hermanos. Fue un padre lleno de contrastes: cariñoso y estricto,  apasionado y sereno, eufórico y deprimido, y con un sentido del humor muy peculiar; siempre dispuesto a escucharnos, apoyarnos y enseñarnos. A él le debo mi amor por la arquitectura y los espacios, desde que tengo uso de razón me enseñó a leer planos y me llevaba a realizar recorridos de obras.

Recuerdo con gran nostalgia su estudio, un espacio misterioso y mágico para mí, lleno de libros, planos, con un restirador que cuando era pequeña me parecía enorme y una gran cantidad de objetos y cosas que atrapaban mi imaginación; la chimenea se encendía seguido y ahí pasamos momentos entrañables, lo recuerdo junto al fuego absorbiendo el humo de su pipa.

En mi infancia fue un padre muy presente, realmente convivimos mucho. En numerosas ocasiones nos llevaba a la escuela, iba a comer casi diario a casa y estaba dispuesto a escuchar nuestras historias y llamarnos la atención si comíamos con mala educación, se interesaba por nuestros amigos y sus vidas, nos recitaba poemas completos y largos de memoria, algunos que me hacían llorar. Tengo muchos bellos recuerdos de niña con él; ciertamente por un tiempo él fue mi héroe, era mi príncipe encantado y el amor de mi vida. Estaba perdidamente enamorada de sus hermosos ojos azules y de su increíble pelo negro. Hubo una época en que creía que no podía haber nadie que supiera más que él.

Me introdujo desde pequeña en el modernismo, era  admirador de Le Corbusier y el funcionalismo, me habló de Frank Lloyd Wright y Sullivan, me enseñó a usar el escalímetro y a dibujar en perspectiva, me llevó a una gran cantidad de exposiciones y me enseñó a apreciar el espacio, a entender las dimensiones, a analizar el color y sus implicaciones.

Cuando llegué a la adolescencia las cosas cambiaron y mi percepción de él también. Sin embargo, a pesar de las circunstancias, él siempre se mantuvo cerca, siempre estuvo pendiente de nosotros y preocupado de nuestro bienestar. Conmigo tuvo muchas conversaciones muy serias, de temas complicados en los que siempre enfatizó lo que estaba bien y lo que estaba mal. En concreto me externó por un largo periodo su preocupación para que yo encontrara un hombre que me comprendiera y me apoyara, que me dejara ser y que me ayudara a crecer.

Recuerdo cuando conoció al Dr. Ruperto. En ese entonces aún no era doctor, acababa de volver de titularse de la maestría y a mí me interesaba mucho su opinión. Desde el inicio de nuestra relación el arquitecto quiso al músico, pues supo ver la valía del Ruperto y desde entonces mi padre se esforzó por ser agradable y ganarse su cariño; comprendió claramente que me había robado el corazón.

Soy consciente de la importancia que ha tenido en mi vida, verdaderamente me deja un hueco enorme su partida. Su influencia en mi es innegable, y aunque no faltaron temporadas de complicados retos en nuestra relación, le agradezco el ejemplo que nos dio. Fue un hombre de principios, de una gran entereza y una fe inquebrantable, luchó hasta el final por ganarse el cielo; hoy no dudo que ya esté gozando por allá, seguramente estará disfrutando de alguna suculenta comida y una profunda conversación con Barragán o Gaudí.

Estos han sido días intensos, complicados emocionalmente y, por otro lado, llenos de amor. No hay palabras suficientes para agradecer la gran cantidad de muestras de cariño que hemos recibido de familiares y amigos. Son momentos duros que, gracias a todos los que estuvieron cerca de nosotros físicamente y con el pensamiento, han sido más llevaderos.

A mi padre siempre lo recordaré con cariño. Atesoraré con amor todos esos momentos en los que fui tan feliz a su lado y, desde ahora, olvido los tiempos que no fueron tan afortunados. Siempre agradeceré que me haya dado la vida y me haya enseñado cuál es el camino; le tendré eterna gratitud por hacerme creer que alcanzaría mis sueños, por confiar en mis ideas y en mi capacidad de hacer lo que me propusiera.

Papito, gracias mil por haberme querido como soy, gracias por haber sido un arquitecto comprometido, un padre amoroso, un suegro amigable y un abuelo entrañable. Adiós papá.

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Last modified: 18 Enero, 2017

39 Responses to " Adiós papá "

  1. Ana Bertha García Islas dice:

    Mi más sentido pésame, no hay palabras que den consuelo, sólo quiero decirle que la admiro, se que usted es un gran ser humano, sus palabras respecto a su padre sin muy emotivas, le envío un fuerte abrazo virtual, y elevo a Dios una oración por que haya pronta resignación y paz en el corazón, y que su padre sea recibido en el cielo. Dios la bendiga a usted y su familia.

  2. Verónica dice:

    Mariangel: siento muchísimo tu pérdida, alguna vez conicí un poco de tu historia y me sorprendió como en cierto sentido tuvimos un padre similar. Te mando un fuerte abrazo.
    Verónica Armendáriz Azuela.

  3. Mis oraciones para toda su familia, “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” Apocalipsis 21:4

  4. Maria del Socorro Fe dice:

    Mis sinceras condolencias para usted y mi admiracion para su señor Padre que supo guiar a una gran mujer, deseo que encuentre resignacion pronta a su gran dolor.nuestro Dios lo tenga en su Santa Gloria.

  5. claudia terrazad dice:

    Mariangel los q ya hemos vivido un momento así sabemos perfectamente lo q representa sin embargo yo los felicito porque su historia es hermosa porque tuvo un padre así y sientase tranquila porque su papa esta en un lugar donde seguramente estara muy bien les mando un fuerte abrazo a toda su familia y esta vida maravillosa nos brinda diferentes tonalidades q hay q saber entender y continuar apoyando a las nuevas generaciones con las buenas enseñanzas q nuestros padres nos dieron gracias y buenas noches

  6. Sb dice:

    Lo siento mucho

  7. Grace dice:

    Mucha fortaleza y luz en este proceso tan difícil. Abrazos, una admiradora de tu trabajo desde Cd. Cuauhtemoc, Chihuahua

  8. Maritza dice:

    Dios le mande pronta resignación, tu papi desde el cielo ya los cuida.
    No tengo el gusto de conocerte, pero hace un mes mi pensamos que perdíamos a mi papá, y gracias a Dios se recuperó. Lamento mucho su pérdida.

  9. Maritza Dinorah De Niz Díaz dice:

    Que bella forma de sentir y de expresar el amor que has recibido de tu padre; debió ser tan bueno como me lo pareces tú al darte tanto y dotarte de la fortaleza que te sostiene.
    Gracias por tanta generosidad con la que nos compartes de estos momentos tan importantes y agridulces.
    Ánimo, tu padre ya ha sido consolado.
    Que Dios siga bendiciendo a tu familia.

  10. susana Jam dice:

    Mi sentido pesame Mariangel, un abrazo desde Argentina!

  11. Denisse M. dice:

    Mis condolencias a usted y su familia. Cuando alguien muere, es una semilla que se siembra para dar fruto. ¿qué fruto dará esta semilla? El tiempo lo dirá. Lo que se sembró con lagrimas, se cosechará con regocijo. Bendiciones.

  12. Carmen Alejandro dice:

    Mi mas sentido pesame.

  13. Norma Romero Arreola dice:

    Tu sencillez ha tocado las fibras de mi alma, tu dolor ha sido compartido y deseo que sigas valorando siempre las cosas más valiosas de la vida. Dios te conserve siempre humilde y sencilla como te siento.

  14. Margarita Tarango dice:

    La Paz del Señor este con Usted. Toda laFamilia…
    Bendiciones en Abundancia…

  15. Adriana Martinez dice:

    Maríangel, un abrazo solidario por tan sensible pérdida.
    Y que gran bendición haber contado con tan excepcional padre. Saludos

  16. Silvana dice:

    Lo siento, Mariangel. Siempre estará a tu lado, solo lo sentirás. Quien te quita haber tenido la gloria de crecer junto a ese padre. Se que el dolor es grande, he enterrado
    a mi familia, hasta mi hermano menor que yo. Cuando escuchaba fuerza, valor y tiempo, agradecía e internamente me enojaba. Es asi, no hay otra. El tránsito es doloroso.
    Tu familia te ayudará y la pasión que compartías con el, también. Paz en tu corazón.
    Silvana

  17. MARIA ELENA CASTELLANOS dice:

    LAMENTO MUCHO LO DE SU PAPA MARIANGEL, ESTOY SEGURA QUE FUE UNA PERSONA INCREIBLE, SUS COMENTARIOS LO DICE TODO DE EL Y DE USTED COMO SER HUMANO. DIOS LO TENGA EN LA GLORIA, ESTOY SEGURA DE ESO, Y QUE A USTED Y TODA SU FAMILIA LES DE CONSUELO. NUNCA LO PODRA OLVIDAR PORQUE A LAS PERSONAS COMO SU PADRE JAMAS SE LES OLVIDA. SOLO QUE CON EL TIEMPO EL RECUERDO SE VUELVE MAS TOLERABLE. MI PADRE TIENE 25 AÑOS DE FALLECIDO Y AUN LO AÑORO, AUN NECESITO SUS SABIOS CONSEJOS, A VECES LO LLORO… NUNCA SE LES OLVIDA. SEGURAMENTE DIOS ESCUCHO LO MARAVILLOSO QUE FUE Y YA ESTA CON EL, PLANEANDO UNA REMODELACION DEL CIELO.

  18. Mónica Díaz dice:

    Siento muchísimo tu pérdida Mariangel. La partida de nuestros seres queridos siempre será dolorosa, especialmente la de nuestros padres. Nunca superamos este gran dolor, pero conforme pasa el tiempo, aprendemos a vivir con él. Espero de todo corazón que este trago amargo pase pronto y recuerda la frase de Carl Sagan : “Todos somos polvo de estrellas “. Un abrazo.

  19. Marisa dice:

    Hola Mariangel,

    Llegue a tu blog por casualidad y lei este post. Lamento mucho lo de tu papá, desde aqui te mando a ti y a tus familiares mi mas sentido pesame.
    Un abrazo fuerte,
    Marisa.

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