Año nuevo, mirada nueva: diseño, gratitud y la belleza como propósito
Cada año que comienza nos regala una oportunidad silenciosa pero poderosa: detenernos un momento y mirar hacia atrás. Pensar en lo que hicimos, en lo que aprendimos, en lo que nos dolió y en lo que nos hizo crecer. Y, sobre todo, reconocer lo que tenemos que agradecer.
He aprendido que la gratitud no es solo un gesto bonito; es una forma de ordenar el corazón para poder mirar con claridad lo que viene.
En mi familia tenemos algunos rituales sencillos para cerrar el año. Nos sentamos juntos, leemos lo que escribimos en años anteriores —a mis hijos les encanta volver a esas páginas— y hacemos un pequeño ejercicio de visión: un vision board que nos ayuda a poner en palabras y en imágenes lo que soñamos para el nuevo ciclo.
No se trata de controlar el futuro, sino de caminar hacia él con intención.
Un cambio profesional que también es interior
Este año que comienza es especialmente significativo para mí.
Mi trabajo profesional ha evolucionado. Cierro una etapa hermosa, intensa y profundamente retadora de la firma, para abrir otra distinta: más clara, más consciente, más fiel a lo que hoy soy y a lo que quiero aportar.
Hoy somos un estudio de arquitectura y diseño especializado en interiorismo.
No es solo un cambio de nombre o de estructura. Es una manera distinta de entender el oficio: más centrada en las personas, en su forma de habitar, en su historia y en su necesidad —a veces silenciosa— de vivir en espacios que acompañen, contengan y eleven.
Nuevos espacios, nuevos proyectos, un mismo propósito
Comenzamos el año con una nueva casa llena de posibilidades, con proyectos arquitectónicos importantes en desarrollo, con remodelaciones profundas y con trabajos de styling que siguen recordándonos que los detalles también transforman.
Tenemos un equipo renovado: arquitectos, diseñadores de interiores y creativos gráficos que aportan talento, energía y miradas distintas.
Y hemos estrenado algo que para mí es fundamental: valores claros, compartidos y exigentes.
Los llamamos CHIBeC:
- Coherencia
- Humanidad
- Intención
- Belleza
- Claridad
No son solo palabras. Son la base del diseño consciente. Son la forma en que queremos trabajar, decidir, equivocarnos, corregir y crecer.
Nuestra visión no cambió: se afinó.
Sigue siendo la misma: ayudar a las personas a vivir mejor.
Pero hoy puedo decirlo con mayor precisión:
Creamos espacios porque creemos profundamente en el poder de la belleza y de la armonía para transformar la vida cotidiana.
Ese es el centro del estudio.
Y me siento profundamente honrada de poder dedicarme a ello.
La belleza como responsabilidad
A veces se piensa en la belleza como algo superficial. Yo la veo como algo profundamente serio.
Como una forma de cuidado.
Como una manera de decirle a alguien: tu vida importa, tu descanso importa, tu intimidad importa.
Nuestra aspiración es clara: ser un estudio referente, sí, pero sobre todo un estudio que pone a la persona en el centro, que ofrece un servicio excepcional y que entiende el diseño como una herramienta de transformación.
Estoy más convencida que nunca de aquello que escribió Dostoyevski:
“La belleza salvará al mundo”.
Quizá no de forma espectacular, pero sí de manera cotidiana: en una casa que da paz, en un espacio que ordena, en una luz que consuela al final del día.
Empezar con ilusión (y con realismo)
Iniciamos el año con ilusión, sabiendo que habrá retos, que no todo será fácil y que el camino —como siempre— tendrá dudas y cansancio.
Pero también con una certeza serena:
el verdadero éxito está en disfrutar el proceso, en trabajar con honestidad y en esforzarnos cada día por hacer bien lo que nos toca.
Diseñar espacios.
Acompañar personas.
Crear belleza donde antes había ruido.
Ese es, para mí, el mejor comienzo de año posible.
¡Nos encantaría trabajar en tu proyecto!

